Text Size

Carro compra

 x 

Carro vacío
  • Hilvano recuerdos
  • Ia hemen
  • Patagoniara Hazparnen barrena
  • Etxea
  • Represión y terror franquista en la Diputación de Bizkaia: fusilamientos y depuración (1936-1976)
  • El motín de 1854 en Peralta
  • Lurraldea eta herria
  • Bizitzea ez al da oso arriskutsua?
  • El euskera de ayer y de hoy: variación y contacto
  • Kandido eta besteak
  • Simón Bolívar
  • Herejeen alaba
  • ¿Qué está pasando con Iruña-Veleia?
  • Nik papaita, zuk papaita (Igarkizunak, olerkizunak eta igarkilimak)
  • Txoriak dira bederatzi
  • Mujer e ideología en la dictadura franquista
  • Villafranca en la II República (1931-1936)
  • Duchampen inguma

Calendario festivo. I.

Obras Completas de José María Jimeno Jurío nº51
/ Castellano
/ año 2006
/ Libro en cartoné
/ 398 páginas
Descripción

Celebraciones de las cuatro estaciones Primavera-Verano

Coeditado con Udalbide y Euskara Kultur Elkargoa

Como todo grupo humano, el nuestro ha venido celebrando desde antiguo ciertas fechas y acontecimientos del ciclo anual con ritos, cantos, danzas y otras expresiones festivas que, con el tipo de hábitat, de economía y lengua, forman nuestra variada personalidad cultural. En una sociedad fundamentalmente agropecuaria, como ha sido la nuestra durante siglos, el trabajo, el ocio y la fiesta dependieron del ciclo solar, de sus solsticios y equinoccios, de las fases de la luna y del santoral del calendario.

En nuestra antigua cultura cristiana, los santos, sus relatos hagiográficos, reliquias, favores portentosos y patrocinios se ajustaron frecuentemente a la medida y tiempo de las necesidades vitales del agricultor devoto, convertidos en abogados protectores de personas, casas, cultivos y ganados, y en objeto de cultos y celebraciones festivas familiares o comunitarias.

Toda fiesta giraba en torno a un santo o motivo religioso y a una mesa o refrigerio: batzarres de concejos o juntas de cofrades para rendir cuentas, renovación de alcaldes, regidores o primicieros, priores o mayordomos; bautizos, bodas, cantamisas y hasta enterrorios. No hubo fiesta de niños sin cuestación de alimentos por las casas, ni Navidad sin aguinaldos y estrenas, ni matatxerri sin presentes, ni romería sin reparto de pan y vino, ni velatorio en que no corriera la bota entre los hombres. Todo ello acentuado en las fiestas patronales de cada localidad.

El sitio empleará cookies para recordar su idioma y opciones de navegación, si usted está de acuerdo:
Más información De acuerdo Rechazar